Archivos para Verdad

Perdón

Posted in Dama del fuego, Manías, Secretos with tags , , , , , on 13/04/2010 by damadelfuego

(Respuesta al post anterior)

Los tres personajes tienen en común una parte de la que no están orgullosos, más o menos mala y que no les permite avanzar en sus historias personales hasta haberla aceptado o haberse perdonado. (Puesto que  la gente de su alrededor lo ha asumido pero ellos no).

Alguien me habló de esto, acerca de perdonarse, y me dijo también que se trata de hacer las cosas bien “hoy”, porque simplemente tienes el hoy. Luego éste será tu pasado. Y tu futuro lo construyes en el presente. Dejar de lado el pasado y ponerse a hacer las cosas bien es una buena manera de avanzar. De otro modo caemos en el inmovilismo y nos lamentamos, sin ponernos a actuar. ¿Lo has hecho mal? De acuerdo. Ahora, ponte a hacer las cosas bien y ya está.

Doy por sentado que se entiende que no da igual que hagas las cosas mal, pero que hay veces que ya no puedes hacer nada. Y desde luego, no se puede cambiar el pasado. Por eso una vez has hecho todo lo posible por arreglar lo que hayas hecho “mal”, sólo queda mirar hacia delante e intentar perdonarte, para que la culpa no te atormente. Hay veces que los jueces más duros somos nosotros mismos, así que mientras nosotros no nos perdonemos no nos sentimos “libres de pecado”.

Total, que todo este rollo viene a cuento porque es muy bonito decirlo pero no es tan fácil hacerlo y a mí me está costando un mundo XD porque me he dado cuenta de que estoy peleada conmigo misma, incluso puede que no llegue a aceptarme del todo :S. Así que, de momento la teoría la sé. Ahora hace falta ponerla en práctica… y parece que si ordenas tus ideas quizás así sea más fácil fortalecer este concepto. En fin…

PD: Me ha quedado un poco serio, pero está escrito a buenas y con ilu 🙂

Situaciones absurdas

Posted in Dama del fuego, Secretos with tags , , , , , , , , , , on 22/02/2010 by damadelfuego

Entraba al edificio y el olor le recordaba a aquellas tardes en el colegio, después de las clases, cuando, hacía 15 años, iba a aprender inglés. El olor de la lejía, la frialdad del ambiente, la vida que se adivinaba dentro de las aulas, niños que hacían actividades extraescolares, que tenían ganas de saber más, como ella…

Cuántas horas esperando al coche que vendría a por ella.

Sentada en un banco veía pasar a los niños que salían de las clases hasta que, por fín, sus padres venían y la llevaban al gimnasio o a casa. Sí, las esperas no le gustaban nada, aunque a penas eran 5 ó 10 minutos, pero las clases le encantaban, y había niños de su edad!!

El olor de la lejía le recordaba a aquello: las esperas y los amigos. Los tiempos de su niñez. De una forma extraña era feliz aquellas tardes lluviosas.

Ahora, a muchos kilómetros de allí, atravesaba los pasillos y el patio en dirección, de nuevo, a la clase de inglés. Llena de ilusión. Aquello se parecía mucho a su infancia.

Sin embargo, después de subir las escaleras, tenía que atravesar aquella puerta. Aquellas malditas puertas blindadas, capaces de resistir los golpes por el empuje del viento.

Eran resistentes. Hacían un ruido terrible al chocar, pero no se rompían: su ventanita redonda tenía el cristal atravesado por una rejilla, blindado.

No se rompían.

Tampoco dejaban pasar el viento, aquellas pesadas puertas.  Ni el ruido.

Aquellas malditas puertas no dejaban pasar el ruido. No importaba que el viento rugiese o que los críos gritasen, no se oía nada a través de ellas: ni los gritos, ni las risas, ni las carcajadas, ni las bromas, ni las mofas, ni los piropos, ni las frases atrevidas, ni las confabulaciones, ni los gritos, ni los gritos pidiendo ayuda, ni las amenazas siniestramente divertidas, ni las réplicas que argumentaban a esas amenazas, ni los pensamientos que siempre concluían que aquello era absurdo, ni los gritos pidiendo auxilio…

Joder, con las malditas puertas!! ¿Por qué las tuvieron que colocar también en el instituto de aquí? ¿O acaso en todos los institutos???

Exactamente iguales. Pintadas del mismo color, gris. Gris feo, gris sucio. Gris inhumano. Gris imbécil: que se calla y silencia.

No dejaban pasar el ruido. Ni los gritos. Ni el fuerte viento. Ni la ayuda. Nada.

Como si fuese una membrana ligada al espacio-tiempo, empuja la puerta y la atraviesa. Se enfrenta y gana, pero se siente derrotada: su sangre ahora está unos grados más fría. ¿O será la corriente? No importa, sólo es una puerta.

El pasillo la reconforta. Entra a clase un poco más triste.

Introspección

Posted in Amor, Dama del fuego, Ideales, Mundo mejor with tags , , , , , , , , on 20/12/2009 by damadelfuego

Esta Navidad voy a celebrar el nacimiento de alguien que en realidad nació en verano. Se le cambió la celebración en el calendario por la simbología que el solsticio de invierno (comienzo del ciclo solar y de la agricultura, celebrado por muchas religiones) sugería: una nueva etapa a partir del nacimiento de aquél. Un antes y un después en la sociedad. El comienzo de la vida a partir del amor.

Además de su nacimiento celebraré estas navidades los nacimientos de todos aquellos que buscaron la explicación y que en ocasiones hallaron la solución: no hay caminos para la paz, la paz es el camino.

Hay días, como hoy, en los que una discusión con la persona más cercana a mí en el mundo, hacen tambalearse mi integridad. Sé que es por la enfermedad, sin embargo, aprovecho para reflexionar. Está claro que cuando pienso en apretar el botón rojo detrás de la tapa de plástico de seguridad… es que voy mal. Entonces toca pensar. Enfriar la cabeza y ponerse a construir: nada de destruir. Construir.

Quizás por la discusión, quizás las hormonas o sencillamente por la peli… me planteo la dirección de mi vida. Hay algo que no estoy haciendo bien, bueno, muchas cosas. Hay veces en las que haces, haces y no te paras a pensar qué estás haciendo. A corto plazo funciona, pero ¿a largo plazo también?

Me equivoco una vez tras otra. E intento corregir los errores. Entonces incurro en otros. Ya no sé si doy palos de ciego. O puede que sea una sensación simplemente química, porque luego tienes la sensación de que vas bien, con cosillas, pero bien.

Me estoy planteando algo. Muchas veces me lo he planteado pero esta vez, no sé, es como si de verdad sintiera que o hago algo o el tiempo se me come. (¿Será un buen síntoma de que tengo ganas de vivir?) Necesito dejar de equivocarme y he pensado que quizás callarme por un tiempo sería una buena manera de empezar. Si te callas se terminan muchas cosas malas que salen por la boca. Algunos opinan incluso que te vuelves más observador. El voto de silencio es también para otros una forma de protestar…  muy molesta, por cierto. No lo haría por esto último. En realidad el objetivo sería empequeñecerme hasta desaparecer. Convertirme en ese ojo observador capaz de aprender, de ayudar, de obedecer cuando alguien tiene razón. Con menos orgullo y más humildad. Necesito limpiarme. He hecho tanto daño aún sin querer, incluso pretendiendo hacer bondad, que ya me pesa. Quiero estar limpia. Empezar de nuevo, sin culpas ni temores, con seguridad, con alegría, con humildad.

Y también me estoy planteando no tener hijos. Bueno, al rato cambio de opinión, está en mi naturaleza, pero por lo menos debería cerciorarme que lo que aprendiesen de mí fuese bueno. De momento veo lejos el conseguirlo. ¿Cómo voy a poder enseñarles lo que es la vida cuando la he despreciado tantas veces? ¿Con qué cara les voy a decir “ama el mundo”, si no creo firmemente que todavía hay cosas buenas en él que amar? Sí le puedo decir: ama a tu familia, ama a tus amigos. Ama a la gente. Se lo puedo decir. Pero no puedo asegurarles “serás feliz”. ¿Otra boca más para un mundo superpoblado? ¿No sería mejor tomar a una de esas criaturas que no han podido disfrutar de lo que les tocaba, una madre, y hacerlo lo mejor posible? Pero de nuevo ¿yo? ¿Hay alguien más perdido que yo en este mundo? Oh, Sidharta! Tú supiste encontrar un camino para evitar el samsara, para poder estar en paz con el resto de la creación y encontrar la liberación de lo material, la iluminación. Jesús también necesitó de su momento de meditación y se apartó el tiempo que le hizo falta para ordenar sus ideas. Austeridad, concentración, meditación, paz y energía fluyendo en la dirección y el sentido correctos. Abstracción del mundo exterior, contacto con la Naturaleza y luego sólo con el propio espíritu.

Cuando tenga la oportunidad, voy a buscar esta liberación. Este mundo de artificio, contaminación y odio lo único que hace es desestabilizarme. Necesito. Necesito eso. Encontrar ese vacío interior. Fuera las cosas malas y superficiales. Llenarme de aquello bueno. La vida plena. Quiero caminar en el sentido correcto. (Por supuesto que estoy contenta con “mi gente”, sólo que a nivel interno toca hacer limpieza.) Hinayana o supongo que mejor el “camino medio”. Una temporada y luego a ver qué pasa. Me hace ilusión! ¿Quién o qué seré entonces? Nada, son sólo reflexiones.

Esto fue lo que pasó

Posted in Amistad, Amor, Dama del fuego, Mundo mejor, Secretos with tags , , , , , , , , , , , on 15/10/2009 by damadelfuego

Explicaré rápidamente qué pasó con el asunto de la cuadrilla de amigos porque si no, sería injusta, ya que dije todo lo que me había pasado por la cabeza en aquel momento y ahora toca decir en qué me equivoqué. La cosa parece que se ha solucionado bastante bien, así que este post da carpetazo al asunto.

Fue un hecho que no me cogieron el teléfono a sabiendas y que evitaron llamarme después… Peeeero eso lo hicieron hasta poder hablar en persona.

Sus razones: evitarme un mal rato por causa de mi ex novio: se fueron a hacer submarinismo con él y con la chica con la que él se fue cuando cortó conmigo. En realidad la idea no fue de ellos sino de un amigo de todos nosotros, que es tan buena persona que piensa que las heridas del pasado no importan ya. Pero no es así: ni para mis amigos ni para mí… ni para “él”. Total que su puente fue aburridillo. El mío, mejor no recordarlo.

 A mí no me avisaron para que no me enfrentase al problema de ir o no con ellos ni el de aguantar un puente con la parejita feliz si decidía ir.

 Con qué contaban ellos: esperaban tener la suerte de que no llamase, que saliese este puente con mis otros amigos. Y enterarme después que pasase el temporal.

El resultado: yo les llamé el primer día de puente. Estaban en plena excursión y cuando volvieron vieron las llamadas. Al día siguiente volví a llamar. No respondieron: nervios… las explicaciones esperarían hasta vernos. Con lo que no contaban era mi interpretación de las cosas y lo mal que lo pasé esos días. Yo imaginé que me estaban tratando igual que a los que habían hecho el vacío otras veces… Piensas que si se lo pueden hacer a otros, ¿por qué no a tí? Y más con las discusiones de los últimos tiempos acerca de política…

Conclusión: un puente angustioso, incomprensión total de la situación (el factor “ex” no se me pasó por la cabeza ni por casualidad).  El momento de las explicaciones  con uno de ellos, el que más me importa por el tiempo que nos conocemos, fue super íntimo, casí valió la pena el sufrimiento del puente. Me pidió perdón por haber pensado por mí, por haberme ocultado todo y por haberme hecho esperar para dar una explicación. Le expliqué todo lo que había pensado y me dijo que yo no era como los otros a los que le habían hecho el vacío y que las diferencias políticas no eran para él, motivo suficiente para hacer eso. Le dije que, cómo no, les perdonaba.  Por su parte, no se enfadaron conmigo por haber pensado eso, lo vieron lógico desde los datos que tenía para valorar.

Cómo lo veo yo ahora: Actuaron de forma incorrecta pero fue porque ellos consideraban que eso estaba bien, y eso es lo que cuenta, ¿no?

(Happy) End

Mentiras

Posted in Dama del fuego, Mundo mejor with tags , , , , , , on 09/10/2009 by damadelfuego

Solemos hablar de sinceridad y la mayoría nos creemos sinceros. Hasta criticamos a las personas que piden sinceridad y luego no les gusta escucharla de nuestra boca. En verdad parecemos sinceros.

Pero, ¿lo somos? ¿Cuántas pequeñas mentiras decimos a lo largo del día? Venga, va! No me seáis mentirosos y no digáis que no mentís 😉

Ya sabéis que en la parte más oscura de mi bosque, todo vale mientras sea verdad. Libertad de expresión. Autoconocimiento, jejeje, autoconocimiento no es algo que nos guste cuando la parte a conocer está podrida, verdad?? Muahahaha!!! Pero no temáis, estáis solitos en casa y nadie más va a saber qué pasa por vuestra cabeza, sólo os váis a enfrentar a vuestros propios miedos,  a vuestros secretos, a vuestras mentiras…

¿Era verdad que tenías trabajo acumulado? ¿O lo cierto es que no te apetecía nada salir de casa pero no querías parecer un vago? Son pequeñas mentirijillas. Mentiras piadosas incluso: “Sí, estoy bien” Es sólo para que no se preocupe…

Pero llega un momento en el que podemos caer en la espiral de las mentiras y que nos sea extremadamente fácil mentir, hasta tal punto de mentirnos a nosotros mismos.

No voy a decir si soy o no muy mentirosa porque lo cierto es que no sabría decirlo: puede que diga mentirijillas pequeñas, más de las que tocaría, pero de las grandes digo bien pocas.

Lo que sí recuerdo fue una vez que me mentí tanto y durante tanto tiempo que conseguí modificar un recuerdo.

Fue algo que me pasó de pequeña. En realidad no fue algo que yo hiciese, sino que me ocurrió y sólo fui la víctima. Pero consiguieron hacerme creer que la culpable de que pasase aquello había sido yo. Me maldije durante mucho tiempo y recuerdo incluso que le pregunté a mi madre si era verdad que en los ojos de una persona muerta podía verse alguna imagen (aquella vieja teoría de la retención de las imágenes en la retina) y me preocupaba que de ser cierta esa teoría pudiese ser extensible a las imágenes que se nos presentaban en nuestra mente (excusadme por la desorbitada imaginación, tenía 5 años).

Temí que al morir alguien viese ese recuerdo mío en mis ojos e hice todo lo posible por borrarlo. ¿Sabéis qué conseguí? Reescribí mi recuerdo, sólo que la protagonista era otra niña de mi edad, y yo sólo había presenciado el suceso.

No fue hasta unos 15 años más tarde cuando por casualidad, reviví algo similar a través de alguna circunstancia y volvió a mí el recuerdo real. Me sonreí al pensar que había sido capaz de enterrar ese recuerdo tan penoso y que después de todo era capaz de entender por fín, que yo no era la culpable sino la víctima y que por descontado en el caso de que álguien pudiese leer mi mente en el instante de mi muerte ni por asomo sería ése el momento más importante que se vería reflejado en ella.

De todas formas, esta mentira no afectó a nadie más que a mí, y me protegió en verdad. Pero no creo que sea ésa la realidad de la mayoría de las mentiras. Así que os invito a hacer como Cathal Morrow, el  hombre que decidió realizar el experimento de no mentir en un año, sólo que yo creo que es extremadamente difícil y no tengo mucha fe en el éxito (por la fuerza de la costumbre, que es tan grande que seguro que se te escapa alguna pequeñita), si bien os aliento de la forma más entusiasta porque realizar el experimento desde luego contribuirá sin lugar a dudas al crecimiento personal de la persona, no sabemos si moralmente, que es casi seguro, pero desde luego en experiencia sí y mucho.

 Para empezar, una de las razones que considero un obstáculo para esta empresa, es las relaciones sociales. Estamos acostumbrados a quedar bien y a que queden bien con nosotros: si pedimos la  opinión de alguien acerca de nuestro aspecto, esperamos una valoración que parezca objetiva pero, sin duda, sea favorable. Y a veces mentimos como bellacos.

Como este tema hace tiempo que me preocupa, el de la verdad, procuro decir justamente lo que pienso desde el enfoque más positivo, sin evitar la crítica, eso sí, casi siempre contrarrestada por una valoración si no positiva, al menos constructiva, ya que hacer daño porque sí creo que es peor que ciertas mentirijillas. Y a mi parecer, creo que es lo mejor que se puede  hacer, ya que la otra persona ve que realmente le estás diciendo la verdad y que además estás teniendo en cuenta sus sentimientos para no herirlos, pero aún así no quitas la posible crítica que le pueda hacer crecer o mejorar en esa faceta de su vida, por tanto siento que es una opción más que considerable entre la mentira y la crueldad: sinceridad con positivismo. Conclusión: no hace falta decir mentiras.

¿Qué pasa si te cruzas con una persona contraria a tus ideas políticas por completo? Pues si no tienes ganas de discutir y tampoco quieres mentir, le puedes proponer buscar puntos en común y ver cuánto os puede ayudar a crecer a ámbos el escuchar la parte del otro.

No sé. Puede que penséis diferente pero me gustaría que fuese cierto que se puede vivir sin decir mentiras.

Es más quiero pensar que no forma parte de nuestro ser, que no es un mecanismo de defensa inherente a nuestro instinto, sino una mala costumbre adquirida por el encorsetamiento de la sociedad.

Quizás sea muy rousseauniana y piense que los males del hombre se deben a la sociedad y esté equivocada. Pero de momento me niego.

Prefiero que las verdades duelan pero hagan crecer antes que las mentiras faciliten las cosas ahora y creen indivíduos débiles en el futuro, incapaces de hacer frente a los verdaderos obstáculos de la vida.

Hay que asumir nuestros propios pensamientos, creerlos de verdad (claro que para ello hace falta cuestionarse a uno mismo para que no queden huecos e incoherencias) y luego ser capaces de mostrarlos y hacer frente a lo que te echen, porque ya no hay resquicios que nos puedan debilitar, tan sólo matices y nuevas visiones que nos hagan crecer.