Sexo

Estudiar me excita.

 Me siento peligrosa en una biblioteca.

¿Será la ansiedad del estudio que la transformo en deseo sexual?

Pobre del que se siente en frente mío en una biblioteca. Se convierte en el sujeto de mis fantasías. ¿Cómo le entraría? Quizás le pasaría un papelito y le diría una hora y un lugar. O me acercaría y muy bajito le diría: te veo en 5 minutos en el baño. Qué excitante, hacerlo en un lugar público! Pero nada de exhibicionismos, no me va sentirme como un perrito callejero, pero sí el morbo de que te pueden pillar, de que al lado pueda haber una persona a tan sólo un metro y tú estás metida en el baño con álguien. Mmm… o cuántas veces no hubiese parado el ascensor y me habría echado encima del chico / hombre / compañero / profesor que tenía al lado. Y en cambio, en la realidad lo que ocurre es que subes con otra persona, pasas el trayecto disimulando y mirando el bendito panel de botones y sales rápidamente del ascensor para evitar que te denuncien por acoso hormonal.

Y él, ¿ lo notará? Piensas en lo gracioso que sería que ambos estuviéseis pensando las mismas cosas y en cambio actuando según mandan las normas sociales. Como mucho, sonríes para tí.

Mmm, curioso. Voy a seguir fantaseando 😉

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2 comentarios to “Sexo”

  1. kamechan Says:

    Hummmm, fantasías con transgredir normas, mola!!!!

  2. kamechan Says:

    Jejejeje, o sea, mola la combinación “fantasías sexuales” con “romper las normas”, XD XD

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