Caminando por el filo de la navaja

El otro día me pasó una cosa que me impactó: acababa de crear el blog para mostrar mi parte más negra y regocijarme en mis miserias, dejándome llevar por el deseo de morirme que tanto me seduce. Estaba entregada ya a mi parte perversa y mi voluntad tenía cada vez menos fuerza: estaba cayendo en las garras del monstruo que vive en mí.

A pesar de esto, sé que después de haber luchado tanto por estar sana no debo rendirme a la primera de cambio, pero estaba ya harta. Hasta los cojones de que ciertas personas me traten como si fuese su criada.

Había pasado la tarde preparando mi muerte para que, cuando llegara el momento de suicidarme, estuviese todo a punto, cuando me llamó una de mis mejores amigas. Hacía días que quería hablar con ella, pero nada, no había manera de pillarla con el móvil. Así que ahí estaba yo, toooda la tarde hundiéndome y dejándome hundir por mi yo mala hasta que mi amiga me llamó.

Ella tiene sus manías y sus historias como todo el mundo, y me dijo que había soñado conmigo esa noche. No es que sea muy mística que digamos pero hay cosas de ésas por las que se deja llevar. Llevaba ella unos días pensando en llamarme y no encontraba el momento hasta que soñó conmigo. Entonces cogió el teléfono y tuve que dejar lo que estaba haciendo.

La verdad es que me alegré de hablar con ella, aunque al principio pensaba para mis adentros que no estaba siendo una conversación muy divertida para ella, puesto que empecé a quejarme de todo. Pero ella estaba ahí, aguantando el tirón. Animándome. Total, que al final no sé qué me dijo que me levantó mogollón la moral y al final, después de media hora de conversación estaba yo más contenta que unas castañuelas.

Estaba un poco hasta los cojones de mi tarea y la dejé para otro momento, con la esperanza de no retomarla jamás. Fue algo heavy porque ella no lo supo pero me acababa de salvar la vida, me había alargado la vida y me había apartado del peligro al menos para unos cuantos días. Y todo sin darse cuenta. Puede que sólo por ella ya valiése la pena el esfuerzo que estoy haciendo, pero no sé… no me siento del todo segura. Supongo que sigo siendo un peligro para mí…y para los demás.

Buenas noches.

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